
En un mar de cabellos cotidianos
El tuyo asoma como un potro amarillo
-Lento ante mis ojos callados, seco en mi boca centinela-
Palpitaron mis dedos,
El universo congeló el tumulto
Y galopaste luego a tu lugar, con cejas, con brazos
con piernas y hombros
con algas sonrientes, con profundos secretos marinos,
con sutil destreza inaguantable.
Yo solo,
humano,
contemplo.
Fue una tarde candente,
La corbata ahogaba mi esencia,
la luz del escenario golpeaba la piel de mi traje,
tras ello, en bambalinas, mis bellos atendían tu presencia.
Accidentes, furtivos encuentros,
Yo no se si vas o vienes,
solo aspiro el agua
que nutre las cosas que de ti prosperan.
4 comentarios:
Sentir una presencia en la piel del alma. Puede doler, pero es vibrar, y, por lo tanto, vivir.
Un abrazo, Guillermo.
Son tan hermosas tus palabras y la forma en que plasmas tus letras, sin embargo creo que nunca podre decir suficiente al respecto. Todo mi afecto en un abrazo, de aquellos que ya conoces.-
Quantum:
Creo que vibrar es la escencia que nos permite escuchar la voz del universo y seguir los pasos adecuados que este discta hacia un horizonte luminoso.
Concuerdo contigo.
Recibe mi aprecio, en este camino.
Los personajes en la Urbe...
Amiga mia:
Tu presencia en mi blog, no es que un signo mas de tu presencia en mi vida.
Mi afecto pristino para ti.
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