
De esta manera el Principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:
-¡ah!- dijo el zorro -, lloraré.
-Tuya es la culpa- le dijo el principito - ; yo no quería hacerte daño, pero tu has querido que te domestique...
-ciertamente- dijo el zorro.
-¡Y vas a llorar!- dijo el principito.
-¡seguro!
-No ganas nada-
-Gano!- dijo el zorro -; he ganado a causa del color del trigo-. Y luego añadió:
-vete a ver tus rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.(...)
y volvió con el zorro.
-Adiós-le dijo.
-Adiós- dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser mas simple: solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos.
-Lo esencial es invisible para los ojos- repitió el principito para acordarse.
-Lo que hace mas importante a tu rosa, es el tiempo que tu has perdido con ella.
-Es el tiempo que yo he perdido con ella...- repitió el principito para recordarlo.
-Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro – pero tú no debes olvidarla.
Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tu eres responsable de tu rosa....
-Yo soy responsable de mi rosa...- repitió el principito para recordarlo.
