
Con el corazón hinchado de amor, de ese del bueno, de ese que solo sabe de alegrías y frutos asoleados; te agradezco colgado al nudo de una traslúcida corbata de añoranzas; el mensaje en el ocaso de este tiempo creado por el hombre.
Toda la gracia de tu letra logra que el jardinero de invierno que en mi reside vea su flor, luego de cortejar su semilla, la que sembró un día y que regó poco a poco con aguas de esperanzas y afectos.
Te veo más grande, más sabia, mas ligada a tu verdadera esencia. Claro que hay mucho por hacer aún, queda mucho por crecer, juntos y separados, en el fondo urdidos por la misma estrella que teje nuestros sentidos.
Te devuelvo el abrazo que mandas mientras cierro mis ojos, y abro el tercero, y recuerdo el timbre de tu voz, tu sonrisa única y luminosa. Mientras beso tu frente de pureza inquebrantable por los fuertes vientos de la vida.
Toda la gracia de tu letra logra que el jardinero de invierno que en mi reside vea su flor, luego de cortejar su semilla, la que sembró un día y que regó poco a poco con aguas de esperanzas y afectos.
Te veo más grande, más sabia, mas ligada a tu verdadera esencia. Claro que hay mucho por hacer aún, queda mucho por crecer, juntos y separados, en el fondo urdidos por la misma estrella que teje nuestros sentidos.
Te devuelvo el abrazo que mandas mientras cierro mis ojos, y abro el tercero, y recuerdo el timbre de tu voz, tu sonrisa única y luminosa. Mientras beso tu frente de pureza inquebrantable por los fuertes vientos de la vida.


