“El Ensueño, el Sueño y el Éxtasis son las tres puertas abiertas al Más Allá, de dónde nos viene la conciencia del alma y el arte de la adivinación. La evolución es la ley de la vida. El Número es la ley del Universo. La Unidad es la ley de Dios.”
Inscripción en el Templo de Delfos.
“Los Grandes Iniciados. Eduardo Schure”
El arquero que quería cazar a la luna con sus flechas, después de mucho intentarlo se convirtió en el mejor arquero de la comarca por la fuerza de su brazo. El masajista acarició una roca de su tamaño por muchos años, para hacer de lo inerte algo vivo; recibiendo luego de muchos intentos, una fuerza que tenia mucho que ver con su entrega sin recepción. El alquimista tienta lo imposible. Yo te ofrezco este sitio de palabras, a ver si de mi sale lo que se me encomendó antes del tiempo.
10/26/2005
10/25/2005
Laicismo, religión y la vida misma
Bien es sabido en nuestros primeros pasos que el número tres constituye el resultado, la síntesis del conflicto entre el uno y el otro, entre el uno y el dos. Así, en la naturaleza está dada la realidad para germinar la vida, para evolucionar, para dar paso a las nuevas etapas. Esta escenario, incluso, puede verse en lo cotidiano, en la aplicación y confrontación de la energía calórica a las verduras y carnes, que dan como resultado una “suculenta” cazuela o, de la misma forma, en como se va desarrollando este mismo dialogo que nos convoca.
En ello, me parece que lo rescatable es toda capacidad que tengamos, como especie, de enfocar, dirigir, controlar, orientar y distinguir “conflictos” que realmente den una buena síntesis, una buena “cazuela”.
El primer paso es querer debatir, querer confrontar ideas, quizás en el ensayo y el error consigamos que salga algo bueno, a lo sumo, algo nuevo. En esto la tolerancia, la verdad, la libertad juegan un papel fundamental. Estos valores sublimes y a veces utópicos no lo son tanto en el ejercicio y pueden tener manifestaciones concretas y terrenales.
En fin, el debate entre el laicismo y lo religioso nace, en términos muy generales como un conflicto de intereses que trasuntan en lo económico, lo político, lo ideológico. Cuando no existe coyuntura, ellos viven en paz, se pueden sentar en la misma mesa y beber de la misma copa, la copa de la necesidad del hombre de trascendencia, de vivir, de coexistir de saber, de crecer.
¿Donde situamos este debate, este conflicto, esta trinidad en nuestras vidas cotidianas?.
La única verdad que me encuentro en esta respuesta es que existen dos tipos de posturas, aquellos que aman el conflicto, que darían incluso la vida por él, en honor y causa de la “síntesis” que quieren encontrar; y aquellos que se sientan en sus casas, van al trabajo, a través de los trenes que fueron explosionados en Londres y también en Madrid y quieren vivir la autómata vida que les brinda la estabilidad, a costa de privaciones de todo tipo, principalmente las espirituales.
La verdad queridos amigos y hermanos, Estoy dentro de los que viajan en los trenes y microbuses, quizás un poco mas tangencial, mas alejado, soy de los que caminan al trabajo y miran el mar en las mañanas antes de iniciar la jornada. Mientras mas quieres crecer mas tienes que luchar, en lo profano eso ya es la verdadera ley de la selva. Yo en cambio, opto por la lucha interna, incluso por deportes de autoexigencia. Creo que esa es mi postura, quizá ello, el testimonio de ello sumado en la palabra escrita, me permita encontrar una particular y minúscula respuesta y salida al cambio social que se avecina y que pocos ven, cambio necesario, pero no se si tan positivo. Al hombre le falta mucho todavía para llegar, en forma colectiva, a lo que denomino como “autoexigencia colectiva”.
En fin, seguiremos entonces preparando la “cazuela”, lo importante es que, no se nos pase la mano con las papas.
Un abrazo, sigamos pelando cables ignotos.
En ello, me parece que lo rescatable es toda capacidad que tengamos, como especie, de enfocar, dirigir, controlar, orientar y distinguir “conflictos” que realmente den una buena síntesis, una buena “cazuela”.
El primer paso es querer debatir, querer confrontar ideas, quizás en el ensayo y el error consigamos que salga algo bueno, a lo sumo, algo nuevo. En esto la tolerancia, la verdad, la libertad juegan un papel fundamental. Estos valores sublimes y a veces utópicos no lo son tanto en el ejercicio y pueden tener manifestaciones concretas y terrenales.
En fin, el debate entre el laicismo y lo religioso nace, en términos muy generales como un conflicto de intereses que trasuntan en lo económico, lo político, lo ideológico. Cuando no existe coyuntura, ellos viven en paz, se pueden sentar en la misma mesa y beber de la misma copa, la copa de la necesidad del hombre de trascendencia, de vivir, de coexistir de saber, de crecer.
¿Donde situamos este debate, este conflicto, esta trinidad en nuestras vidas cotidianas?.
La única verdad que me encuentro en esta respuesta es que existen dos tipos de posturas, aquellos que aman el conflicto, que darían incluso la vida por él, en honor y causa de la “síntesis” que quieren encontrar; y aquellos que se sientan en sus casas, van al trabajo, a través de los trenes que fueron explosionados en Londres y también en Madrid y quieren vivir la autómata vida que les brinda la estabilidad, a costa de privaciones de todo tipo, principalmente las espirituales.
La verdad queridos amigos y hermanos, Estoy dentro de los que viajan en los trenes y microbuses, quizás un poco mas tangencial, mas alejado, soy de los que caminan al trabajo y miran el mar en las mañanas antes de iniciar la jornada. Mientras mas quieres crecer mas tienes que luchar, en lo profano eso ya es la verdadera ley de la selva. Yo en cambio, opto por la lucha interna, incluso por deportes de autoexigencia. Creo que esa es mi postura, quizá ello, el testimonio de ello sumado en la palabra escrita, me permita encontrar una particular y minúscula respuesta y salida al cambio social que se avecina y que pocos ven, cambio necesario, pero no se si tan positivo. Al hombre le falta mucho todavía para llegar, en forma colectiva, a lo que denomino como “autoexigencia colectiva”.
En fin, seguiremos entonces preparando la “cazuela”, lo importante es que, no se nos pase la mano con las papas.
Un abrazo, sigamos pelando cables ignotos.
10/06/2005
Messenger
Messenger
Esperando que mis ojos se nublen de océano y de noche
Entra el galope solar con sus rayos ecuestres
Se monta en lo artificial tu complaciente curva que huye de materia,
Y yo te doblo en mi hoja eléctrica como el recuerdo del oculto libro,
que antes de vivir,
Pregona la fuente, la raíz del encuentro,
de cabellos arraigados al más ardiente animal subterráneo.
Debo agradecer la técnica, fruto del ocaso muscular,
(Amanecer del espíritu fósil,
Soga conectada al mundo con saludo amable)
Por vincular tu alma virtual con la mía.
Debo contener las ganas por morder tu espacio,
Villa de la gracia
y el femenino complemento de toda ansia que te guardo.
Debo contener atrevimientos
Y disfrazar el lobo que te busca por las noches
Con atuendos de poeta y loco.
Mientras,
Me regalas el tallo que es tronco
Y los pétalos que revientan en tu rostro
el ojo cibernético
te expone
Y dejo el charco de tiritado anhelo.
Bajo mis pies
cicatrices derretidas.
Espero agazapado
En las sombras que ahuyentas
Cada jornada de teclas
Que entreveran nuestro lazo
virtual.
Esperando que mis ojos se nublen de océano y de noche
Entra el galope solar con sus rayos ecuestres
Se monta en lo artificial tu complaciente curva que huye de materia,
Y yo te doblo en mi hoja eléctrica como el recuerdo del oculto libro,
que antes de vivir,
Pregona la fuente, la raíz del encuentro,
de cabellos arraigados al más ardiente animal subterráneo.
Debo agradecer la técnica, fruto del ocaso muscular,
(Amanecer del espíritu fósil,
Soga conectada al mundo con saludo amable)
Por vincular tu alma virtual con la mía.
Debo contener las ganas por morder tu espacio,
Villa de la gracia
y el femenino complemento de toda ansia que te guardo.
Debo contener atrevimientos
Y disfrazar el lobo que te busca por las noches
Con atuendos de poeta y loco.
Mientras,
Me regalas el tallo que es tronco
Y los pétalos que revientan en tu rostro
el ojo cibernético
te expone
Y dejo el charco de tiritado anhelo.
Bajo mis pies
cicatrices derretidas.
Espero agazapado
En las sombras que ahuyentas
Cada jornada de teclas
Que entreveran nuestro lazo
virtual.
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