En la dulce comisura de tus labios
Encontré mi parte,
la tuya que faltaba.
Supe un real origen de aire en mi pecho
y como
la Poesía
no tiene silencio.
El arquero que quería cazar a la luna con sus flechas, después de mucho intentarlo se convirtió en el mejor arquero de la comarca por la fuerza de su brazo. El masajista acarició una roca de su tamaño por muchos años, para hacer de lo inerte algo vivo; recibiendo luego de muchos intentos, una fuerza que tenia mucho que ver con su entrega sin recepción. El alquimista tienta lo imposible. Yo te ofrezco este sitio de palabras, a ver si de mi sale lo que se me encomendó antes del tiempo.

En sala de locura
la ventana es vitrina de vida
allá fuera,
Enigma tras enigma,
laberinto
y Minotauro en la muerte:
No digo nada nuevo
para locos que miran su rostro en este espejo poema y trasluz.
Dirán, los que saben, los que entienden el idioma pagano y celeste:
Yo se que siente el portador de palabras,
mas perdónenlos,
no saben lo que dicen.
No es igual,
somos peones en
otros cuadros…
Algunos mas caballos,
los menos realeza
y para el resto,
en sala de locura
la ventana es vitrina de vida
allá fuera.