1/21/2010

HOMBRE ENLAZADO



Esta es la historia de un hombre enlazado
que como tantos sabe su abismo
llora bajo piel mientras la nieve,
antes polen de rosa en pétalo colmado
duerme hoy como razón de ciudad capital.

Así,
en la historia del hombre enlazado
se escuchan comentarios de erotismo en bares
que a kilómetros palpitan como vulvas florales:
Se huelen clandestinas penumbras
donde se clavan ciegos de besos, sin apellidos,
amantes desesperados de gritos y ritmos cerniceros,
como desafiando al mundo: ¡aquí estoy, no he muerto! ¡Aun me conecto a su arteria eléctrica!
¡No me olvides, cielo infinito!
Se abre una puerta en la casa de un dios.

Mientras
se escribe la historia de un hombre enlazado
sobre sus sabanas en catacumba
y días calcados como series de caricatura en azulejos polares.
Todo da vueltas,
un vértigo reordena fichas
esta en órbita la clave que libera el yugo
que en la historia de un hombre enlazado
se calla en valentías y caras de tumba
pidiendo tejer algún día sus propios abrigos
sin necesitar piel de otro animal.