
Cierta noche
en que la bestia no terminó de lamer su luna en forma de grito
te pase a buscar con curiosa espera
y oscura medida.
Vestiste como rosa despiadada,
sobre toda sombra
latías por la magia y la saliva
de péndulo.
Palpite tras
tu paso.
Fluías
como siempre.
Fluyó también la noche.
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