
El que busca encuentra. Bajo esta máxima, en el camino muchos de nosotros tenemos conciencia de una realidad paralela a la vida diaria, que puede ser, en muchas ocasiones, la ambición por conseguir la evolución de nuestra especie reflejada en nuestros actos, en nosotros mismos. De este modo pretendemos ser representantes del nuevo ser humano, queremos conocer la verdad, ver la luz, al amparo de la razón y motivados por el sentimiento.
Los símbolos y caminos relevantes impresos en la vida, ocultos para el miope y el sordo de corazón, nos marcan un camino que se alerta en diversas concepciones filosóficas, religiosas y culturales. Lo importante es ser receptivo, darnos cuenta de lo importante, utilizar todo espejo del alma que podamos encontrar, para caer en el trance de la reflexión, una de tantas formas de seguir creciendo.
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