El arquero que quería cazar a la luna con sus flechas, después de mucho intentarlo se convirtió en el mejor arquero de la comarca por la fuerza de su brazo. El masajista acarició una roca de su tamaño por muchos años, para hacer de lo inerte algo vivo; recibiendo luego de muchos intentos, una fuerza que tenia mucho que ver con su entrega sin recepción. El alquimista tienta lo imposible. Yo te ofrezco este sitio de palabras, a ver si de mi sale lo que se me encomendó antes del tiempo.
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