Ese día calló tu canción
era moneda
en pieza oscura
como última palabra
Lapida sobre lapida.
Como nunca
congeló mi lengua,
que inevitable, sordida, baña tu calma
mientras mi cielo, tu cielo,
te asecha multiplicando sus semillas de recuerdo melancólico.
Así,
llevo comprimiendo años en cada hora de cada día,
Buscando la canción que responda
Como quiero que responda,
Pero tu campo de espiga
bajó en mi un ojo de hambre
mientras calla el mundo
que no me contiene
por contenerte.
En tierra
Nazca y Continente,
tu y yo,
en mi,
Bailamos en milenarios sismos de piel renegada,
Tsunami en fluidos como sueños que toda tarde
cubre sabanas
donde a veces estás sin estar
sin querer estar,
porque estás aquí
ahora que me lees
y cuando no me lees
y me sueñas sin sueño.
Aun así,
espero sentado en tu rincón de mi ojo,
buscando la canción que responda,
como quiero que responda
y no duela.
Quizás cobre un sentido
cuando tu sentido
sea el mío.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario