Querido hermano Luis Eduardo Trejo:
Antes que lea estas palabras ya habrás escuchado las de otros hermanos. Fíjate que en todas el amor se presenta con los mejores deseos para el futuro.
Intentando hacer lo mismo se me han ido horas y horas, algunas robadas al sueño y la sensación sigue siendo la misma: Las palabras no contienen el amor que te guardo, mas allá de la piel y el alma, un amor mas antiguo que nuestras propias vidas, pues proviene de algo mas trascendente que el tiempo.
Y los buenos deseos, ¿Qué buenos deseos? ¿Qué hermano en cualquier circunstancia no pretendería lo mejor para su hermano? Pero, escucha bien, me atrevo a decirte que ni
Hermano mío, en estos tiempos de cambios he incertidumbres, cuando mas sientas que se espera mucho de ti, recuerda esto: no esperamos tanto, solo que seas, que simplemente seas el mismo que amamos y respetamos, que guardes equilibrio y paz en el alma, pues pase lo que pase seguirás siendo una luz, una pequeña y gran estrella que guíe a los que te aman. La responsabilidad que tienes en esto es nuestro mayor orgullo, lo que nos impulsa a amarte con la fuerza que va mas allá de toda razón.
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