2/21/2008


Nunca estuve seguro entre tus brazos.
Ellos explotaban el tiempo hacia ti
y caía en pedazos la eterna sombra de tu casa.

Nos refugiamos entre catres como niños asustados,
corrimos sobre nuestros cuerpos,
éramos viento en la espiga del mundo
éramos ríos y un delta
mimando el reencuentro
con la profundidad del mar.

Aún así nos despedimos y deseamos suerte
Siddhartha y Govinda
reencontrados en el siglo
que nos toca
.

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