Cabe señalar que las tendencias en este orden no logran sustentar una "panacea" o estructura consuetudinaria que de solución a todas las realidades propuestas en materia de concreción de institucionalidad pública. Esto tiene lógica. Las realidades, incluso internas, suelen ser diversas entre cada cultura organizacional. Es una fortaleza enorme tener la capacidad de entender dicha cultura y ser capaz de adecuarla a los objetivos propuestos por una Dirección Pública. Es por ello que, ante todo, no me parece un desacierto introducir reformas en el servicio civil de alta gerencia pública, orientado a buscar estos liderazgos.
En este proceso intervienen dos grandes protagonistas: la clase política, investida de autoridad a través de los mecanismos de la democracia representativa, y una función pública profesional, regida por el sistema de mérito.
Ahora bien, en estos dos agentes señalados anteriormente, adentrados en el proceso de gerencialización, me parece interesante destacar las propuestas hechas por Alemania y Bélgica en cuanto a la generecación de un pool de profesionales disponibles. Asi como también otras propuestas relacionadas con la permanencia limitada de los servidores públicos y la diversificación de las fuentes de asesoramiento politico.
Sin embargo hay un tema, o mejor dicho estructura jurídica, con el cual discrepo desde mi reconocida y limitada perspectiva: La administración publica se rige por leyes que indican solo lo que si se pude hacer; mientras que la administración privada mantiene un régimen legal que le indica lo que no puede hacer. Esta diferencia sutil, pero gravitante limita en las acciones, principalmente en las gerenciales al administrador público en comparación del administrador privado, por cuanto este último tiene una capacidad de innovación mucho mayor, mientras que el primero debe limitarse solo a sus competencias.
Si bien en otros países se han logrado importantes avances en materia de institucionalidad publica sin recurrir a la modificación de las leyes, me parece importante legislar en materia de innovación en la alta gerencia pública, relacionado principalmente con cumplimiento de metas, calidad innovadora, y capacidad de adentrar la calidad en las organizaciones en materias de administración, emprendimiento, e integración de los participantes de los grupos organizados; determinando claramente los lineamientos y factores a medir.
Por último, la Institucionalida debe ser flexible, en la medida de cuan variable sea el escenario donde satisface las necesidades públicas; asi como también estar interrelacionada efectivamente con diversos estamentos gubernamentales, de manera de conformar un conglomerado estrategico eficiente y multi-institucional.
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