8/25/2006

Rubia


Yo que pensaba en tu partida olvidando
el camino errante en la oscuridad del tiempo
sabia que retornarías verso a verso
en esta mano de cemento.
Sabía que sonreirías sonrojada
como acostumbran tus pupilas
y tus manos, ah, tus manos,
como acarician tus ideas cuando hablas.

Ya no se si vas o vienes,
ya no se cuanto tiempo debemos compartirnos
Solo me siento en la vereda para verte pasar flotando
en tu dulce nave amarilla que centra tu cabeza,
solo quiero tu sonrisa enganchada en lo eterno
mientras olvido a veces que me llamas (en los sueños).

1 comentario:

ribemependros dijo...

Los sueños y la realidad siempre están ahí en eterno conflicto, me ha gustado mucho el poema refleja una sensibilidad especial,esa mujer ideal te está esperando en algún sitio...