Cuando me llegan algunos textos de crecimiento espiritual, tan propios de un círculo que cada vez crece en área y convergencia, siento que vamos creando, actuando respecto a lo que la voz de Dios (en cualquiera de sus formas) nos dice que hagamos, pero a veces esto solo es efectivo cuando lo convertimos en su verdadero lenguaje, mediante susurros muy distintos a lo que los nuestros, en lo cotidiano, entendemos. En escencia, siento que a veces, en algunos estados somos a su imagen y semejanza.
En consecuencia, estos mensajes siguien sonando en nuestra frecuencia cotidiana, pero que retumbe en nuestro fuero interno, para luego volcarlo en lo que solemos llamar "la vida diaria" es lo que nos hace seres despiertos, con ganas de ver "la luz" del nuevo amanecer, en la nueva tierra.
Así creo que la labor del hombre que evoluciona , ya trasiende a un plano nuevo e interesante. Claro, hablar de la importancia de los valores, de la libertad, la igualdad y la fraternidad no es menos importante, sobre todo para aquellos que necesitan comunicarse a través de este lenguaje "clásico". Saber de donde venimos refuerza enormemente saber quienes somos.
¿Pero a donde vamos entonces? Creo, solo en este preciso minuto, quizás si me preguntan mañana será otra cosa, que estamos, (mas bien dicho estoy) llamado a la práctica, a escuchar lo sabio, a poner cada vez mas en la paxis estos caminos propuestos a dar importancia a lo verdaderamente importante.
Hay una responsabilidad enorme de hacer en nosotros mismos la construcción de lo bueno (término hablado por tanto filósofo ético). Somos el espejo del mundo. Somos el mundo.
Así amigos mios los invito entonces, en un instante, a preguntarse donde les gustaria estar ahora, en este preciso momento, les ruego se respondan; o que les gustaria hacer desde ahora con lo que queda de sus efímeras vidas con los recursos que nos quedan... y comiencen hoy mismo a priorizar lo que es importante. Vosotros sabeis a que me refiero. Comenzad a trabajar.
Un abrazo entrañable para Uds. con la añoranza y la paz de saber que son por el mundo, aquello que nos hace cadena.
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