Con el corazón hinchado de amor, de ese del bueno, de ese que solo sabe de alegrías y frutos asoleados; te doy las gracias, colgado al nudo de una traslucida corbata de añoranzas, en el mensaje del ocaso de este tiempo creado solo por el hombre.
Toda la gracia de tu letra logra que el jardinero de invierno que en mi reside vea su flor, luego de cortejar su semilla, la que sembró un día y que regó muy despacio con aguas de esperanzas y afectos.
Te veo más grande, más sabia, mas ligada a tu verdadera esencia. Claro que hay mucho por hacer aún, queda mucho por crecer, juntos y separados, (en el fondo urdidos por la misma estrella que teje nuestros sentidos)
Te devuelvo los abrazos que me has mandado mientras cierro mis ojos, y abro el tercero, y recuerdo el timbre de tu voz, tu sonrisa única y luminosa. Mientras beso tu frente de pureza inquebrantable ante los fuertes vientos que emanan los latidos del todo, la vida misma.
1 comentario:
una declaración de principios, para una amistad que surge y crece con fuerza...en la cual hay admiración y reciprocidad... me gusta .
Publicar un comentario